Manifiesto por la Diversidad

El pasado 6 de mayo se celebró en el cole la primera Fiesta por la Diversidad, cuyo objetivo era poner en alza lo positivo y enriquecedor de cada una de nuestras diferencias. Y como lo prometido es deuda, reproducimos el manifiesto que Gema, una mamá del cole, leyó ante los presentes. El escrito es muy especial ya que es la carta que ella misma leyó en una reunión con la Administración contando su experiencia como familia de un niño matriculado con necesidades educativas especiales. Gracias Gema!!! 

 

Hola familias!

Soy Gema, una mamá del Pablo Picasso y estoy  encantada de participar en esta  Fiesta de la Diversidad donde, precisamente, la variedad de pensamientos y culturas, de condiciones físicas o intelectuales son las que nos unen.

Desde el mismo instante en que Vanesa nos lanzó la idea en la Comisión de Reivindicaciones me pareció tan bonito, tan original el que las familias del cole participaran en un proyecto tan actual como es el SENTIR QUE TODOS SOMOS IGUALES, TODOS FORMAMOS PARTE DE ESTA SOCIEDAD  y es muy enriquecedor que aprendamos los unos de los otros.

Y qué mejor sitio para fomentar este aprendizaje, esta aceptación, esta tolerancia, que un centro educativo, que el colegio Pablo Picasso, nuestro cole.

Como madre y como persona estoy muy orgullosa de formar parte de un colegio en el que la comunidad educativa (familias, profesorado, equipo directivo…) fomenta y da sentido a dos palabras más que necesarias: EDUCACIÓN INCLUSIVA. Esta fiesta es una de esas múltiples demostraciones.

Mis compañeros me pidieron que redactara este manifiesto aportando una carta que redacté en febrero y que iba dirigida al director de la DAT Sur. Antes de leerla, quiero decir que hay muchas madres como yo en el centro. Que al igual que mi hijo Sergio (él es el protagonista de la carta) hay más niños en el centro que necesitan más apoyos, más recursos por parte de la Administración. Todos nuestros niños con necesidades especiales necesitan una mejora en los apoyos que asigna la Administración. El recibir esos apoyos mejora la calidad en la enseñanza de TODOS los alumnos del centro. Es más, los métodos de enseñanza que requieren estos chicos también benefician al resto del alumnado.

En la carta hablo de mi hijo, pero pensad que podría estar hablando cualquier otra madre de su propia situación.

Nuestro centro es preferente en alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y tiene el Aula Arco Iris, en la que se trabaja con nuestros hijos. Desde hace varios años, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha aumentado el número de niños en las aulas TEA y eso supone un enorme sobresfuerzo para nuestros hijos y para los profesionales que los atienden. Hay más alumnos, pero los mismos recursos.

Al redactar esta carta, quise explicar lo que está suponiendo para la vida de nuestros hijos esta subida de ratio y para expresar, como madre, cómo vive y siente mi hijo esta situación. Y lo hice a través de un cuento, un cuento que a mis pequeños les encanta y que, además, este año ha cobrado mucho protagonismo en el cole: El Monstruo de Colores.

En esta carta, comparto un trocito de mi corazón y de mi sentir. La carta tiene la misma finalidad que nuestra Fiesta por la Diversidad: que independientemente de cómo seamos todos tenemos mucho que enseñar y mucho que aprender de los demás.

DIVERSIDAD (4)

Sé que esta no es una carta al uso pero está redactada de mi puño y letra pues siento que ésta es la mejor forma de trasmitir mi opinión, mi sentir, mi día a día como madre de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA), un alumno que está escolarizado en un centro que en última instancia depende de ustedes.

Podría hacer hincapié recordándoles una vez más que las familias llevamos mucho tiempo pidiendo que se respete la ratio máxima de 5 alumnos por aula. Que a través de múltiples cartas y concentraciones pacíficas hemos reivindicado, y lo seguimos haciendo, que cumplan con este proyecto educativo, que además fue una de las “promesas electorales” que la presidenta de la Comunidad aseguró que cumpliría.

Podría hacer hincapié en muchas cosas… pero no les voy a dar mi opinión. NO. Les voy a hablar desde el corazón.

Mi hijo es un niño que al igual de resto de personas con TEA tiene una enorme dificultad para poder estructurar y ordenar sus pensamientos para después llevarlos a cabo, ejecutarlos con una cierta lógica. Tiene una enorme dificultad para poder relacionarse con los demás y, sobre todo, para poder EXPRESAR CÓMO SE SIENTE.

¿Conocen ustedes el cuento de El Monstruo de Colores?

Es un cuento precioso en el que un pequeño monstruo aparece con varios colores mezclados por todo su cuerpo. Cada uno de esos colores representa una emoción: el amarillo es la alegría, el azul la tristeza, el rojo la ira, el negro el miedo y el verde es la calma. Pues bien, dentro de esa confusión, de ese malestar, aparece una niña que ayuda al monstruo a colocar cada emoción en un frasquito y así guardar cada una en su sitio y, sobre todo, le ayuda a identificarlas.

El día a día de mi hijo es así: desde que se levanta ha de aprender a estructurar sus pensamientos y acciones, “clasificar cada una en su sitio”. HA DE ORDENAR SUS EMOCIONES para poder llegar a un equilibrio y así expresarse y trabajar de una forma coordinada.

La niña que ayuda al pequeño monstruo a ordenar sus emociones son los profesionales que trabajan en los colegios día a día, paso a paso, con vocación, paciencia y entrega; enseñándonos a las familias estrategias, dándonos herramientas para conseguir que nuestros hijos encuentren un equilibrio.

Esto exige una dedicación y esfuerzo enormes y si aumenta el número de niños por aula como hasta ahora, sin aumentar los recursos o los que envían son insuficientes, las emociones de El Monstruo de colores se vuelven a mezclar, sumiéndole de nuevo en el caos.

Ustedes hablan de cifras, de ratios, de porcentajes… yo les hablo de sentimientos, de comprensión, de REALIDAD…

Les invito, y no es una frase hecha, de corazón les invito a PASAR UN DÍA en la vida de mi hijo. Les invito a luchar con dosis inmensas de paciencia y comprensión, les invito a poner orden en su caos.

Me ha pedido mi opinión en un cuestionario y a través de estas líneas se lo estoy dando: Quiero que mantengan su palabra de máximo 5 niños por Aula TGD. Que al aumentar el número de niños por aula aumentan los escasos, escasísimos recursos que hora mismo hay y, sobre todo, quiero plantearle una reflexión: SI LOS NIÑOS SON EL FUTURO, AYÚDENOS A LAS FAMILIAS DE ALUMNOS TEA A CONSTRUIR EL FUTURO DE NUESTROS HIJOS.

Eso se consigue intentando ponerse en la piel de las familias y profesionales que luchan por ellos en el día a día.

Me despido dándole las gracias por leer estas palabras y contándole el final del cuento de El Monstruo de colores: cuando la niña termina de ayudarle a ordenar sus emociones, éste se vuelve rosa, sonríe y aparece con muchos corazones, FELIZ. Eso es lo que quiero para mi hijo, esa es la opción que MARCO EN MI CUESTIONARIO: QUIERO QUE MI HIJO SEA FELIZ.

Les pido que lean esta carta con el corazón y que me ayuden y ayuden a las familias y profesionales que luchan por nuestros hijos a conseguir que sean FELICES.

Reciban mis saludos,

GEMA

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